En el funeral de mi madre enterraban un ataúd vacío-nganha

El sepulturero me tocó el codo justo cuando el sacerdote empezaba la parte más solemne de la oración.

Yo tenía los ojos clavados en el ataúd de mi madre.

Madera oscura.

Herrajes dorados.

Lirios blancos demasiado frescos para un día tan gris.

Todo era correcto.

Todo era limpio.

Todo parecía exactamente como debía verse el final de una vida.

Read More
Previous Post Next Post